Ñacuñán desde la mirada de Susana Salazar, maestra querida y recordada por los pobladores

Susana Salazar de Araya escribió la reseña histórica del pueblo de Ñacuñán que ahora compatimos:

“Ñacuñán (Ñeyku-ñán), nombre indígena del último cacique gobernador de Malargüe, en lengua pehuenche: “alma de aguilucho”. Este cacique fue un fiel colaborador del General José de San Martín, en la organización del cruce de Los Andes. 

A este lugar lo rodea una Reserva  Natural de 12600 ha de campo. Desde 1961, se encuentra bajo el Programa “El hombre y la Biósfera” de UNESCO. Los organismos que la cuidan, IADIZA, CONICET, Dirección de Recursos Naturales Renovables, etc., ponen especial acento en la recuperación del bosque de algarrobos, depredados y talados, a fin de extraer leña y carbón, cuyo destino era producir gas, para el alumbrado de la ciudad de Mendoza. 

En 1967, por iniciativa del entonces Párroco, Tulio Pusterla, se nombra Patrona de Ñacuñán a la “Virgen de Itatí”, nombre que en guaraní, significa, “punta de piedra”. En la segunda semana de septiembre, se organizan las Fiestas Patronales del lugar, con un variado programa, que incluye, campeonato de truco, peña folclórica, recepción de cabalgatas, peña ciclística; con la novena se organiza la procesión de antorchas, misas y el tradicional paseíto a la Virgen, en el que gauchos a caballo, cantores, guitarreros, bailarines, hacen homenaje a la Virgen, con gran fervor popular.

En la actualidad, viven en Ñacuñán, alrededor de 20 familias, con un total de 120 habitantes. Se cuenta con un Destacamento de Policía, un control de ISCAMEN, Un Centro de Salud, una Escuela Albergue y una Biblioteca Popular. Aquí se puede contemplar lo que brinda la naturaleza, la grandeza y humildad de su gente, un pueblo que conserva, mitos, leyendas y tradiciones. 

Muy importante y necesario, para el desarrollo de la ganadería de la zona, es la preciada lluvia, con la que se mantiene el pasto y se llenan lagunas (represas) para mantención de animales. Algo tradicional es el Baile a San Vicente, que se organiza con los puesteros del lugar, para pedirle o agradecerle al santo por la lluvia.

Por Ñacuñán pasa la Ruta N°153, que une el norte de Mendoza con San Rafael, General Alvear, La Pampa, Neuquén, Río Negro. Es destacada la amabilidad y atención de sus habitantes, con los viajeros que necesitan ayuda.

Todos pedimos a Dios, una bendición para la nobleza de alma de este pueblo entregado a Nuestra Madre del Cielo, al sacrificio y al trabajo reconfortante, sin perder la esperanza basada en tradición y el esfuerzo común”.

Relato en memoria de Nélida Susana Salazar (fallecida el 6/4/2020), pobladora muy apreciada que fue docente de la Escuela Nuestra Señora del Carmen de Cuyo. Ella participaba en la organización de los eventos religiosos en las fiestas patronales. 

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